PRÓXIMAMENTE… VOLUMEN II


¿Cuáles son tus muertos? ¿Con qué muertos cargas? Cuando es de noche, tal vez no haya muchas más preguntas. De todo lo que crees ser, ¿qué ha dejado ya de ser? ¿Qué, lo que ya no puede ser? Morir uno mismo aplastado por el peso de los muertos. Morir lo más prontamente posible para que lo que quiere vivir en ti no muera a su vez. ¿Por qué el miedo ante esto? ¿Será por no tener allí ninguna garantía? ¿Por presentir ese borde que tambalea? Pero, ¿garantía de qué cosa tienes hoy? Y ese mareo que te viene a veces, ¿qué es? Piensa, cargar con muertos es dejarse morir en vida.
   Algo obra en nosotros, a pesar de nosotros, en contra de nosotros, sobre el filo de nuestras acciones, en nuestro otro lado. Has tenido tu tiempo, un tiempo en que aún sentías, en que podías aprisionar, retener intensidades. Y luego todo se fue (¿dónde, cuándo, cómo?), quedando sólo las rejas, como vestigios, y tu corazón como canasta vacía y agujereada, sin nada que dar, sin poder recibir. Ahí, justamente ahí campeó la noche, tu desolación, tu desesperación, que es mía y nuestra. Ah, pero no llores amigo, no llores amiga, sólo has cambiado y no te has dado cuenta, la noticia aún no te llegó. ¡Escucha! Escucha tu cuerpo, escucha tu corazón, ¿ves que se inquieta? ¿No se mueve en la noche? Sigue a tu cuerpo, sigue a tu corazón, intenta ver claro, ¿no ha rajado ya la celda, esa a la que tanto te aferras? Los barrotes sólo son fantasmas ahora, son los muertos a los que no sueltas; ¿qué sueño te retiene? ¿Qué vana esperanza? ¿Qué historia enreda tus manos y no quieres soltar? ¿En qué te detienes? No hay nada, ya no hay nada allí. Tu cuerpo ya no pulsa en ese lado, tu cuerpo desobedece. Tu cuerpo aún resiste, ¡es una buena noticia!, por eso el suelo agrietado, por allí se escurre y se va, no deja de irse, y con él tu vida, tu vitalidad, tu amor, tu paz…
   Síguelo un poco, ¿no sientes volver el amor? ¡Deja ya las ruinas!, deja ya tu casa en ruinas. Algo ha cambiado, algo ha hecho ya mucho trabajo en tu lugar, en tu otro lado. Deja esa cáscara vacía, deja el agujero en el que te has convertido. Sal, suelta, salta, camina, no dejes de moverte. Deja tu amor, él te ha dejado ya a ti. 

(Contratapa, Volumen II, 
Revista Colectivo Contramar, 2014)
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