Cielo celeste y despejado en La Paloma

En efecto, este pueblo es adorable. En los zaguanes hay sillones de hierro con toallas secándose, botellas vacías y tablas de surf con arena, peines y bolsos sobre la mesa ratona. Son las once de la noche y tres nenes van caminando por ahí, explorando la zona. Una vieja se quedó dormida en la reposera y el viento le levanta el vestido pero está desmayada, tal vez por una caminata demasiado larga. Este pueblito debe ser más o menos el mismo que era. Continúa leyendo Cielo celeste y despejado en La Paloma

La Jaula del Tigre

Lucy dividía el tiempo de sus días en secciones. Cada sección estaba limitada por acontecimientos fijos. Cuando se aburría de todo jugaba a pensar e imaginaba las secciones como una gran meseta amarilla rodeada de un bosque interminable; los acontecimientos fijos que delimitaban las secciones aparecían como largas fallas en la meseta, que podían cruzarse de un salto. Antes de dormirse repasaba su día y se veía a sí misma corriendo por la meseta y atravesando, cada tanto, las fallas. La meseta era la parte del día más aburrida, más igual a sí misma; las fallas, por el contrario, si bien no eran excitantes, sí podían ser más originales: una mermelada nueva en el desayuno, un condimento nuevo en el almuerzo, alguna visita con noticias inesperadas. Continúa leyendo La Jaula del Tigre