Resonancias del 5to Festival Na Ponta do Nariz, Goiânia – Brasil

Compartimos algunos materiales a partir de nuestra participación en el festival de palhaçaría y comicidade que el grupo Bastet organizó en el mes de Junio de 2016. Más info sobre el festival en: http://www.napontadonariz.com

Notas sobre la formación del público

Por Martín Vallejos – Colectivo Contramar

En las conversaciones que siguieron a la apertura del Fórum de Economia Criativa y Fomento Artístico Cultural, en el marco del 5to Festival Na ponta do Nariz, Marcelo Bones apuntó que hoy en día no existe un festival sin un concepto que lo sostenga. Partiendo de esta idea, nos interesa ampliarla y profundizarla para pensar el concepto de la formación en el festival Na Ponta do Nariz. Ampliarla, porque algunas veces se precisa de más de un concepto, algo así como una red conceptual. Profundizarla, porque como bien denunciaba Gilles Deleuze, los publicistas han vaciado de contenido la idea de concepto, que se ofrece como un producto y no como un proceso de indagación. En estas dos direcciones, en estas escuetas notas sostendremos que hay un concepto de formación que forma parte de la red conceptual en la que se apoya este Festival, e indagaremos sobre su naturaleza para pensar el problema de la formación del público.

En el Na Ponta do Nariz existe una apuesta por la formación, que se divide en dos grandes ramas. Por un lado, la formación de artistas a través de oficinas con artistas de trayectoria. Por otra parte, la formación de un público que valore los espectáculos culturales.

En la 5ta edición del Festival, la organización optó por profundizar esta última línea colocando entradas con precios moderados para los espectáculos en los teatros. La idea parte de un diagnóstico de situación (que se puede sintetizar en la expresión: la gente no paga por cultura) y de una intención de transformarla. Sin embargo, en el contexto de recesión de la economía brasilera, las entradas implicaron una barrera para la afluencia de público, que en algunos casos fue escaso.

La pregunta que surge es si se debe resignar la apuesta. Al contrario, la alternativa es siempre profundizar. En este sentido, nos parece importante pensar un desplazamiento para futuras ediciones: de la formación de un público pagante a la educación del público.

Encontramos en el trabajo de los artistas callejeros una buena referencia para pensar el tema. Una fuente en este tema es la pasada de gorra como modo de cobrar por el espectáculo. En el “Manual y guía del payaso callejero”, el Payaso Chacovachi establece mecanismos precisos para una gorra exitosa, producto de más de treinta años de experiencia en las calles del mundo entero. El pensamiento de Chacovachi al respecto es denso y minucioso. Partiendo de la idea de que “en la calle nadie gana más de lo que merece”, introduce una perspectiva de la gorra como medida de la efectividad de un espectáculo, a partir de la cual “toda la dramaturgia del espectáculo callejero está orientada a optimizar la gorra”. Es importante comprender que se trata de un payaso que se considera “mitad artista, mitad buscavidas”, para quien la calle ha sido tanto el campo de formación como territorio de éxitos y fracasos.

Para transponer al formato teatral del festival, en el Manual y Guía del Payaso Callejero sobresalen dos premisas: la preparación y la educación del público. La primera implica que el público debe ser anoticiado de que está participando de un espectáculo a la gorra. La segunda, que en el momento de pasar la gorra el artista debe dar un mensaje claro de qué es lo que el público está depositando allí.

Al mismo tiempo, la primer premisa se relaciona con uno de los tres pilares de la pasada de gorra que se nombran en el Manual: la honestidad –los otros dos son la dignidad y el humor. El artista debe ser honesto consigo mismo para que el público perciba esa honestidad. La dignidad también es importante: lejos de disculparse, o apelar a una “ayuda” del público, los artistas callejeros deben asumir con orgullo el momento en que su trabajo será remunerado. Y el humor es la clave para descontracturar ese momento.

Respecto de la educación del público, Chacovachi trabaja cuatro conceptos que el artista debe transmitir claramente a su público. Entre ellos, son importantes para este artículo los dos últimos: por qué tienen que poner dinero en la gorra, y cuánto hay que poner. Según el Manual y Guía del Payaso Callejero, en el speech de pasada de gorra el artista tiene que dar razones claras al público de por qué poner dinero en la gorra, y esas razones debe encontrarlas en su propio arte; de nuevo, tiene que ver con la honestidad del artista. Y también debe ser claro con respecto a la cantidad, debe poder transmitir –con humor- el concepto de que el suyo es un trabajo, que no se trata de una propina ni de una ayuda, que es el precio por lo que se llevan del espectáculo.

Se trata entonces de encontrar la forma de transmitir esos conceptos. En palabras del Payaso Chacovachi: “O sea, si yo supiera las palabras justas, la cadencia justa, la intensión precisa para poder hacer que la gente saque todo lo que tiene, como si fuera un pastor evangélico, y lo ponga en la gorra, las diría. Y la enseñaría.”.

La perspectiva de los artistas callejeros, condensaba en el saber de uno de sus exponentes más reconocidos entre los payasos, permite entrever un camino. La pasada de gorra puede ser una instancia de educación del público, mucho más efectiva que otras en tanto supone, como cada momento de un espectáculo de payasos, una instancia de comunicación. Esta idea es vital: siguiendo una perspectiva freireana, no se puede pensar la educación sin comunicación. La gorra, enotnces, nos permite abrir una instancia de intercambio sobre la importancia de la cultura y la necesidad de valorarla, un momento educativo en el teatro mismo en torno al tema que nos ocupa.

Para cerrar estas notas es importante resaltar que esa instancia sólo se vuelve efectiva si se cuenta con el compromiso de los artistas, que son quienes ya han establecido la comunicación con el público. Cómo lograr ese compromiso con artistas contratados? Tiene sentido pensar en obligarlos a colaborar? De ninguna manera. Pero en el camino de la profundización siempre es preciso recordar que no existen soluciones únicas, y que en la creatividad con la que apliquemos las que vayamos encontrando se juega gran parte de su éxito.

Bufones: de payasos y política

Por Martín Vallejos – Colectivo Contramar

El primer espectáculo del 5to Na Ponta do Nariz comenzó con un gran grito, al que convocaron los artistas desde el escenario y se sumó el público completo: “Fora Temer!”. En esa primera acción se cifra una relación que se puso en juego permanentemente durante el festival, tanto en las oficinas como en los shows, y que me invita a abrir el juego para una reflexión al respecto. Un aspecto centra a tener en cuenta para pensar esa relación también se encuentra en ese primer grito, y tiene que ver con la ocupación del espacio público: cuando es en la calle, toda manifestación artística se vuelve política. Lo que sigue son algunas notas para aportar a pensar esa relación, basadas en lo visto, oído y sentido durante el Festival.

Una forma de esa relación apareció en el espectáculo de Jader Clown, en un número conmovedor en que el payaso expresa la violencia de la guerra en Colombia. Es el payaso, en escena, estableciendo un sentido sobre la realidad política que en la que está inmerso desde su lenguaje específico. Así, se acerca a la forma en la que en un momento el Payaso Chacovachi definía su trabajo: “payaso tercermundista”, un payaso que, trabajando en Europa, ponía permanentemente en escena la dominación y la desigualdad que caracterizan la relación entre el viejo continente y nuestros países. En ese mismo sentido, en las oficinas que dictó en el 5to na Ponta do Nariz, Leo Bassi se refirió a la necesidad de tener en cuenta las intencioens políticas en el proceso de descubrimiento de la identidad cómica de cada payaso.

Es justamente Leo Bassi quien se define como bufón y en cuya prédica –en y fuera de escena- encontramos esta figura que liga el universo cómico y el universo político. Un bufón es ante todo un personaje social. Desde este punto de vista, el trabajo de quien hace reir es un trabajo que repercute en lo social. Si entendemos a la política como el arte de dar forma a lo social, a la vida en común, el del payaso es entonces un trabajo político.

Pero para profundizar la reflexión es importante prestar atención a una distinción. Puede entenderse que un payaso es más o menos político (más bufón o más payaso) porque incluye en mayor o menor medida “temas políticos” en sus espectáculos. Sería el caso de Jader o de Chacovachi, la idea del bufón de Leo Bassi. Sin embargo, puede al mismo tiempo entenderse que todo payaso es político en cuanto su arte se construye siempre sobre dos pilares que son formas políticas: la igualdad y la participación. En una función de payaso, la risa nos iguala y nos envuelve en una misma cosa. Es con las disposiciones de todo el público a participar en la función que el payaso realiza la alquimia que estalla en carcajadas. Y en este sentido, no sólo todo payaso es político, sino que todo espectáculo de payaso apuesta a una radical democratización de las relaciones sociales basándolas en la igualdad y la participación.

Hay entonces algo así como una función política de la risa, que es a la que apuntó Jango Edwards en la entrevista que el canal Cosas Urbanas le realizó en el marco del 5to Na Ponta do Nariz: frente a un mundo opresivo, el payaso es libertad y su arma principal es la risa. La risa libera, la risa iguala, la risa hermana. No en vano, antes de autorizar el desparramo de doscientas tortas de crema en la apertura del Festival, Chacovachi gritó en un francés argentino: “Liberté, egualité, fraternité!”.

Lo que la gente quiere saber sobre Jango Edwards

A partir de un trabajo en parcería con el canal de youtube Coisas Urbanas acercamos este material, que pueden ver en: https://youtu.be/ZNcvD_xOTP4

La entrevista fue estructurada a partir de siete preguntas del público: habitantes de la ciudad, asistentes a los talleres, productores y payasos que se presentaron en el marco del festival.

Producción: Coisas Urbanas (Alessandra Carvalho)

Traducción: Martín Vallejos (Colectivo Contramar)

1)      Miedos. ¿Alguna vez tuviste miedo de algo durante tu carrera como payaso?

No, no, yo nunca tuve miedo de los payasos. Tengo miedo de los gobiernos, de los políticos, de las religiones; porque, sabe, los payasos son libertad, los payasos son gente fuera de la ley, son soldados luchando por la libertad. El payaso es la pureza con la que venimos al mundo. Ser un payaso es volver a ser un niño.

2)      Esencia. ¿Cuando alcanzaste la esencia del payaso?

Cuando tenía 20 años comencé a estudiar para payaso, porque era una forma artística que estaba muriendo. Había visto una película de un cineasta, un amigo mío, que se llama Federico Fellini y que hizo uma película que se llama “Clowns”, que habla de la muerte del payaso, de una profesión em peligro. Años después comencé a estudiar para payaso, lo conocí, nos hicimos amigos. Después de 16 años estudiando llegó um momento em que yo podía hacer cualquier cosa, para cualquier persona, em cualquier momento, em cualquier lugar, de cualquier manera; em esse momento yo tenía 36 años, y comencé a buscar las cosas que no podía hacer. Y para lograrlo, todas las noches tenía que ganarle a uma sola persona (a mí). Y todas las noches ganaba.

3)      Idioma. ¿Te gustaría aprender portugués?

Mira, he viajado por todo el mundo y he trabajado en países alrededor de todo el mundo en inglés, excepto en los países de habla inglesa, porque la gente que habla inglés no me entiende. El payaso es algo que es visual, y que es universal. Entonces, yo puedo hacer el amor en cualquier lengua. Puedo hacer el amor en portugués, si tu quieres; o en francés, o en japonés. Pero no voy a aprender todas las lenguas. Porque, sabes, viajé 10 meses al año durante más de 47 años, pero las dos cosas que son universales son: esto (sonríe), y esto (cara triste). Entonces, el payaso es un gran comunicador, y yo encontré que las lenguas son limitantes; prefiero usar mi cuerpo.

4)      Estupidez. ¿Cuando te diste cuenta de que ser estúpido era un negocio?

Mira, yo encontré la manera en que me paguen por hacer nada. Es una profesión genial. La gente me paga por divertirse, todos los días. Vivo en el cielo en la tierra. Hay un cielo aquí, y la gente vive en el infierno: están atrapados en sus gobiernos, atrapados en sus países, atrapados en sus fronteras, atrapados por sus pasaportes, atrapados por sus impuestos, atrapados en hipotecas, atrapados en relaciones. El payaso es libertad.

Yo disfruto de ser tonto, porque es divertido. La vida se trata de la diversión. No es otra cosa que diversión, amistad y amor. Y esta noche ustedes lo vieron.

Sabes? Hasta los niños, que no entienden el inglés, se me acercan, me rodean y me besan, porque ellos son payasos; ellos son libres. Ellos no han resignado su libertad, no se han rendido aún. Los niños son futuro, son esperanza. Desafortunadamente, nosotros resignamos nuestra libertad, porque vivimos en un mundo de miedo. Todo el mundo tiene miedo de todo. Yo no le tengo miedo a nada, ni siquiera a la muerte.

5)      Ser payaso. ¿Ser payaso es hacer una buena escena o es una cuestión de ser, de vivir la vida como payaso?

Yo solía serlo todo el tiempo, pero ser un payaso así, cuando uno envejece, se vuelve muy difícil. Mi salud no es tan fuerte, mi vida no es tan fácil, y ya no puedo hacerlo todo el tiempo. Pero en mi corazón, sí.

Sabes? Vivo en el mundo, tengo una familia… Chacovachi y estos payasos, somos algo muy parecido a una familia. Somos todos iguales, ninguno es mejor que otro, y somos todos amigos. Es un nuevo tipo de payasos, se llama “Nouveau clown”.  Es una familia, debe haber más de 5000 en el mundo. Y todos somos buenos, no competimos. Pero yo soy famoso. Soy famoso porque construí un mito, construí una leyenda. Pero, sabes, Jango ni siquiera es mi nombre: es parte de la leyenda que creé.

6)      Frescura. ¿Cómo mantenés fresco tu espectáculo después de tantos años?

Voy a ponerme el sombrero de pensar… d’ough!

Cómo lo mantengo fresco? Porque… hay tanto material en el mundo! Yo no soy gracioso; las personas son graciosas. Yo sólo reflejo a las personas. Y mi show solo no es el espectáculo. Para el show de hoy no tuvimos tiempo de ensayar, estuvimos todo el día trabajando con los talleres, y hubo mucho de improvisación, pero a ustedes les gustó igual! Mi show solo dura 17 hs. Yo puedo cambiarlo cuando quiera. Ya escribí 146 shows, 140 sólo para mí; ya dirigí más de 300 cabarets; dirigí más de 75 artistas… cuando usted comprende cómo funciona la comedia, y qué es ser payaso, es un placer hacerlo. Es como el sexo. Usted se cansa alguna vez del sexo? Yo nunca me canso de ser payaso.

Si usted pudiera ser yo, imagínese pararse frente a esa gente: estoy dando, ellos están tomándolo, pero están devolviendo mucho más de lo que doy. Y yo doy todo lo que tengo. Eso es como el sexo, es un clímax, es como un orgasmo.

7)      Remera. ¿Qué decía la inscripción de la remera que usaste el día de la apertura del festival?

Como ésta que estoy vistiendo hoy. Este es un mensaje muy poderoso. Hoy en día, si yo sonrío a alguien, la gente normalmente va a pensar que yo quiero algo de ellos. Si yo le pido que sonría por un minuto, normalmente, su cara va a dolerle, poruqe la gente no sonríe mucho.

Ayer yo llevaba puesta una remera que decía: “No hay mejor negocio que el negocio de la nariz” (“There´s no bussiness as nose bussiness”). Porque el mejor negocio, el mejor trabajo, debería ser el del payaso. Y todos nosotros nacemos payasos. Entonces, yo necesito que ustedes traigan su payaso de vuelta, que encuentren su libertad y sean niños otra vez. Mi cuerpo tiene 66 años, pero mi mente tiene 7. Y se queda en 7.

 

 

 

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